¡VLADIMIR PUTIN, LA ENCARNACIÓN DE ADOLF HITLER!

Comparte la Información:

El Zar ruso está implicado en decenas de asesinatos de periodistas, activistas, y opositores de su régimen dictatorial.

El 27 de febrero 2022 se cumplieron siete años del asesinato del político Borís Nemtsov en un puente cerca del Kremlin: decenas de personas se acercaron a recordar su valiente oposición al tirano ruso Vladimir Putin.




La violencia política en Rusia se remonta a la edad media. Vladímir Putin, instigador del asesinato de periodistas, abogados, y disidentes, no hace nada que antes no hubieran hecho los zares y los líderes soviéticos.

Ejerce el poder como hicieron ellos, con fuerza y crueldad. Nadie le conoce de verdad, nadie sabe nada de su vida privada. Casi nadie se le acerca y esta distancia, reforzada con la mentira sistematizada, cimenta el enigma. Los rusos no deben conocerlo, ni entenderlo, solo adorarlo y temerlo, como si fuera un dios.

Desde el año 2000, cuando asumió el poder de Rusia, decenas de personas han muerto tiroteadas, envenenadas, apalizadas y estranguladas, así como en atentados, suicidios y accidentes simulados, crímenes que han diezmado a la oposición y a los medios de comunicación, extendiendo sobre la sociedad civil un miedo y una incertidumbre propios de las peores autocracias.

El Comité para la Protección de los Periodistas ha confirmado el asesinato de 58 periodistas, otras fuentes elevan la cifra hasta casi doscientos. Los pocos periodistas y organizaciones independientes que quedan en Rusia sólo pueden trabajar bajo la calificación de “agentes extranjeros”.

Putin es un producto del aparato comunista represivo de la Unión Soviética. Fue agente del KGB, agencia de inteligencia, de espías y policías secretos, así como de su sucesora, la FSB, de la que llegó a ser director. Putin añora la URSS en la que fue tan feliz, a instancias suyas, el Parlamento aprobó en el 2006 una ley que autorizaba a la FSB asesinar “enemigos de Rusia” en el extranjero.

A veces, la policía ha detenido a los criminales, pero nunca a los instigadores. Las pruebas circunstanciales contra Putin, en todo caso, son abrumadoras. Él ha ordenado o aprobado la mayoría de estos crímenes, que se encargan a pistoleros a sueldo o a terroristas chechenos.

La Corte Penal Internacional ha abierto el proceso para investigar posibles crímenes de guerra y contra la humanidad durante la invasión rusa de Ucrania, de la que el primer y último responsable es Putin. Hasta ahora, el presidente ruso ha salido indemne de los procesos en su contra celebrados en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Su suerte en la corte de La Haya puede ser diferente.

A continuación enumero una relación de los crímenes más destacados que se han cometido en Rusia durante el mandato de Putin. Tomados por separado pueden parecer una coincidencia o una casualidad. Juntos demuestran que durante más de 20 años ha habido una persecución implacable de políticos, periodistas y activistas a favor de la democracia y los derechos humanos.

1. Sergei Yushenkov, militar y político

Asesinado. Moscú, abril 2003

Fue un coronel del ejército soviético reconvertido en político liberal. Abogó por la reforma de las fuerzas armadas tras el colapso de la URSS. Gracias a la colaboración del agente Alexander Litvinenko, acumuló pruebas circunstanciales sobre la implicación directa de la policía secreta rusa en la cadena de atentados de 1999 contra edificios en Moscú que causaron cientos de muertos. Era miembro del Parlamento ruso y fue tiroteado en una calle de Moscú en pleno día. Acababa de registrar su partido para participar en las elecciones del 2003. Dos semanas antes, había obtenido de Litvinenko pruebas de que entre los asaltantes a un teatro de Moscú ocurrido en octubre del 2002 y que el Kremlin atribuyó a terroristas chechenos había agentes del FSB. Murieron 129 personas.



2. Yuri Shchekochikhin, periodista y político

Muerte repentina. Moscú, julio 2003

Shchekochikhin fue un periodista especializado en investigar al crimen organizado, tanto durante la Unión Soviética como después. Escribía en Novaya Gazeta. Investigó la conexión del FSB con los atentados contra las viviendas de Moscú en 1999 y un masivo fraude, también del FSB, para sacar dinero de Rusia y lavarlo a través del Banco de Nueva York. Enfermó de manera repentina, con escozor en todo su cuerpo y vómitos causados por una toxina. En una semana perdió la piel y el pelo. Entró en coma y murió de un fallo multiorgánico pocos días antes de viajar a Estados Unidos, donde tenía previsto exiliarse. No se reveló el resultado de la autopsia, pero su fallecimiento tan repentino se asocia con un envenenamiento con sustancias radioactivas.

3. Paul Klebnikov, periodista

Asesinado. Moscú, julio 2004

Klebnikov era un periodista estadounidense de ascendencia rusa, director de la revista Forbes en Moscú, donde informaba de la mafia que envolvía al Kremlin, lo que Boris Yeltsin había denominado en su día “el superestado del crimen organizado”. Murió de nueve disparos en una calle de Moscú. La policía detuvo al presunto asesino, pero no al instigador del crimen.

4. Anna Politóvskaya, periodista

Asesinada. Moscú, octubre 2006

Politóvskaya era una de las periodistas más relevantes de Rusia. Experta en el conflicto de Chechenia, publicaba en Novaya Gazeta las atrocidades que, bajo las órdenes de Putin, cometía el ejército ruso en aquella república caucásica de mayoría musulmana. Fue una gran defensora de los derechos humanos, muy crítica con Putin. Antes de ser asesinado, Sergei Yuvshenkov le había pasado las pruebas de Litvinenko sobre la implicación del FSB en los atentados contra los edificios de viviendas y el asalto al teatro de Moscú. Murió asesinada en el ascensor de su casa en Moscú, aparentemente, por un asesino a sueldo que no fue detenido. El agente Alexander Litvinenko investigó el caso y concluyó que Putin había dado la orden de matarla.

5. Alexander Litvinenko, agente del FSB

Envenenado. Londres, noviembre 2006

Litvinenko fue un policía secreto ruso, uno de los tenientes coronel más jóvenes que tuvo el FSB. Denunció que sus superiores del FSB, bajo las órdenes de Putin, le ordenaron varias misiones ilegales, como la de asesinar al oligarca Borís Berezovski. Putin lo consideró un traidor y lo encarceló dos veces. Litvinenko lo acusó de instigar en septiembre de 1999 los atentados contra edificios de apartamentos en Moscú. Tenía pruebas de que el FSB suministró los explosivos. Putin desencadenó la ola de terror para dirigir la campaña de represión contra los supuestos terroristas, ganar popularidad y suceder a Yeltsin a final de aquel año, como así fue. Litvinenko se exilió en Londres, donde colaboró con el MI6 británico. Murió tres semanas después de haber bebido una taza de té en un hotel de Londres que estaba contaminada con Polonio-210, veneno que colocaron dos agentes rusos siguiendo órdenes del Kremlin. Putin condecoró a uno de ellos con la medalla de “servicios a la patria”.

6. Stalislav Markélov, abogado, y Anastasia Baburova, periodista

Asesinados. Moscú, enero 2009

Markélov era un abogado defensor de los derechos humanos y Baburova era periodista de Novaya Gazeta. Él representaba a los civiles chechenos que denunciaban al ejército por secuestros, torturas y asesinatos, y ella lo denunciaba en su periódico. Una pareja de supuestos neonazis los acribillaron en Moscú.

7. Natalia Estemínova, activista de los derechos humanos

Asesinada. Grozni, julio 2009

Estemínova era miembro de la junta de Memorial, la organización que investigaba los crímenes políticos en la Unión Soviética y Rusia, que Putin obligó a cerrar el pasado mes de enero. Defendía los derechos humanos y civiles, sobre todo en Chechenia. Sus padres eran chechenos y ella era viuda de un policía checheno. Grabó varios documentales sobre las atrocidades del ejército ruso en Chechenia a partir de 1999. Colaboró con el abogado Markélov y la periodista Politóvskaya. Fue secuestrada en su casa de Grozi y asesinada por unos desconocidos.

8. Sergei Magnitsky, abogado

Torturado y asesinado. Moscú, noviembre 2009

Magnitsky era un abogado y auditor que investigaba casos de fraude fiscal, robo y violación de los derechos humanos. La policía lo detuvo cuando reunió pruebas que demostraban la implicación de las fuerzas de seguridad en un gran fraude fiscal. Fue torturado en comisaría y encarcelado durante once meses. Murió en prisión de enfermedades provocadas por el cautiverio que las autoridades penitenciarias se negaron a tratar. En el 2012, la justicia lo condenó póstumamente por fraude fiscal. La ley estadounidense que sanciona a los corruptos y a violadores de los derechos humanos lleva su nombre.

9. Borís Berezovski, oligarca.

Aparente suicidio. Titness Park (Reino Unido), marzo 2013

Berezovski fue un empresario próximo a Borís Yeltsin que se benefició de la primera ola de privatizaciones en los años noventa, una década de violencia y robo en las altas esferas del poder ruso. Fue vicesecretario del Consejo de Seguridad y un fiel aliado de Yeltsin. Hizo campaña a favor de Putin y en contra de Borís Nemtsov, pero, una vez en la presidencia, Putin no le devolvió el favor. El rencor le llevó a un enfrentamiento abierto con él. Se exilió en el Reino Unido. Apareció ahorcado de la barra de la ducha en el baño de su mansión en Titness Park, cerca de Londres. Su guardaespaldas se había pirado. El forense no pudo determinar si se había suicidado o murió estrangulado.

10. Boris Nemtsov, político

Asesinado. Moscú, febrero 2015

Nemtsov fue uno de los jóvenes reformistas de los años noventa. Perteneció al círculo de confianza del presidente Borís Yeltsin. Llegó a ser vice primer ministro, un candidato natural a suceder a Yeltsin hasta que Putin se cruzó en su camino. Era una persona muy dinámica y muy popular, un hombre alto y atractivo, buen comunicador, con buena entrada con las mujeres, todo lo contrario que Putin. Fue un destacado político conservador con escaño en el Parlamento, muy crítico con la deriva autoritaria de Putin y la corrupción de la élite oligarca. Organizó protestas contra Putin y denunció el fraude electoral en las legislativas del 2011. Durante un viaje a Washington, pidió a los congresistas estadounidenses que sancionaran a los funcionarios rusos implicados en casos de corrupción y violación de los derechos humanos. Putin lo consideraba un traidor. Murió de cuatro disparos por la espalda en un puente a 200 metros del Kremlin. Puntin asumió el “control personal” de la investigación. No ha habido ningún detenido.

11. Denis Voronénkov, político

Asesinado. Kíev, marzo del 2017

Voronénkov era miembro del Partido Comunista de Rusia. Como otros comunistas rusos, era un detractor de Putin. Acusó al FSB de estar implicado en el narcotráfico.

Además, tenía pruebas y pensaba testificar en contra de Víktor Yanúkovich en un caso de corrupción. Yanúkovich fue presidente de Ucrania entre 2010 y 2014, un firme aliado de Putin. Voronénkov murió tiroteado en una calle de Kíev. Un pistolero a sueldo le metió tres balas por la espalda. Ucrania acuso a Rusia de haber perpetrado “un crimen de Estado”.

12. Sergei Skripal, agente doble

Envenenado. Marzo 2018, Salisbury (Reino Unido)

Skripal fue un agente de la inteligencia militar rusa que pasaba información al MI6 británico. Fue detenido, juzgado y encarcelado en el 2004. Putin considera que un traidor es mucho peor que un enemigo. Aún así, en el 2010 accedió a intercambiar a Skirpal por otros agentes rusos capturados en Occidente. En abril del 2018, dos agentes rusos rociaron el pomo de la puerta de su casa en Salisbury con novichok, un agente nervioso. Tanto él como su hija Yulia enfermaron, pero salvaron la vida. La primera ministra británica, Theresa May, aseguró en los Comunes que la implicación de Putin era “muy probable”.

13. James Le Mesurier, defensor de los derechos humanos

Aparente suicidio. Octubre 2019, Estambul

Le Mesurier era un ex militar británico reconvertido en activista. Durante la guerra de Siria, fundó la organización Cascos Blancos, un grupo de asistencia civil. Su trabajo exponía la devastación que causaban los bombardeos de la aviación rusa sobre la población. Sufrió numerosas amenazas de muerte y se medicaba contra el estrés de un acoso incesante que su esposa atribuía al Kremlin. Se precipitó al vacío desde su ático en Estambul poco después de acostarse y tomarse las píldoras para dormir. La policía turca investigó su muerte como un asesinato.

14. Alexéi Navalni, abogado y político

Envenenado. Agosto 2020, Omsk

Navalni bajó a la arena política para combatir la corrupción. Con un lenguaje patriótico y una gran capacidad de comunicación, logró un meritorio 27% de los votos en las elecciones municipales de Moscú en el 2013. Desde entonces es el principal rival político de Putin. Su fundación contra la corrupción ha denunciado a decenas de funcionarios rusos, empezando por el presidente. En agosto del 2020, mientras regresaba a Moscú de un viaje electoral a Siberia, perdió el conocimiento. Fue hospitalizado en Omsk. El canciller alemán, Angela Merkel, convenció a Putin de que lo dejará ir a Alemania. Putin accedió. Navalni ingresó en el hospital Charité de Berlín, que diagnosticó un envenenamiento por novichok, un agente nervioso. Fue dado de alta en septiembre y en enero del 2021 regresó a Moscú, donde fue detenido en el mismo aeropuerto. Poco después, su organización emitió en YouTube un documental sobre un supuesto palacio privado de Putin que acumula más de 122 millones de visualizaciones. Navalni está encarcelado en la prisión de máxima seguridad IK-2, desde donde ha pedido a los rusos que salgan a la calle para denunciar la guerra en Ucrania.

Alfredo López
Alfredo López

close
A Cuba Noticias
A Cuba Noticias

¡No te pierdas ninguna de nuestras noticias!

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *