¡EL NACOTRAFICO CASTRISTA!

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El 12 de marzo de 1982, el subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Interamericanos, señor Thomas Enders, sorprendió a todos al denunciar ante el Senado de su país que Cuba participaba en el tráfico de drogas y armas, junto a Colombia, y que contaban con pruebas para demostrarlo.

Por esos mismos días de marzo Fidel arremetió contra los campesinos de mercados libres y los artesanos ambulantes, a través de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

Ese mismo año, el 12 de octubre, Robert Vesco, fugitivo de la justicia estadounidense, llegó a Cuba en busca de refugio. Castro negó su presencia en el archipiélago hasta el 11 de agosto de 1985, cuando reconoció que el estadounidense llevaba tres años en la Isla.

Para 1983 las relaciones entre Cuba y Estados Unidos volvieron a agrietarse. Ese año la Fiscalía de la Florida encausó por tráfico de drogas a los funcionarios cubanos René Rodríguez Cruz, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los pueblos, al vicealmirante Aldo Santamaría Cuadrado, a Fernando Ravelo, embajador cubano en Colombia y a Gonzalo Bassol-Suárez, ministro consejero también en la sede diplomática de Bogotá.

El 6 de mayo de 1983, Ronald Reagan declaró formalmente que Estados Unidos tenía pruebas de que altos funcionarios cubanos estaban implicados en el tráfico de drogas.




Dos años más tarde, el 27 de marzo de 1985, el congresista norteamericano Mervin Dymally visitó Cuba invitado por Fidel Castro, con el propósito de entrevistar al gobernante. La primera pregunta que le hizo el estadounidense fue la siguiente: “La semana pasada el Secretario de Estado, ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, junto a un funcionario de la Agencia para el Control de Estupefacientes, así como el Cónsul de la Embajada de Estados Unidos en México, declararon que cuentan con pruebas de que existe una relación entre Cuba y Colombia para los narcóticos”.

De inmediato, Fidel respondió: “hay un mandamiento en la ley de Dios que dice ‘No levantar falsos testimonios ni mentir’. Esto se le debería recordar constantemente a la actual administración norteamericana”. Luego señaló que era absolutamente imposible que Estados Unidos pudiera tener una sola prueba en ese sentido y que, en 26 años de Revolución, él no conocía ningún caso de funcionarios que hubieran estado implicados en un negocio de drogas. El congresista continuó con sus preguntas.

El 1 de enero de 1984 Fidel le otorgó el título de Héroe de la República de Cuba al General Arnaldo Ochoa. Más adelante, en 1986, Ochoa asumió la jefatura de la misión militar de Nicaragua. Posteriormente fue enviado a Angola para dirigir la defensa de Cuito Cuanavale y, por último, el 16 de enero de 1989 el Comité Central del Partido Comunista de Cuba lo nombró Jefe del Ejército de Occidente.

Esta historia terminó en apenas un mes. El 9 de junio de 1989 Arnaldo Ochoa y otros diez oficiales fueron arrestados, siete días después, el 16 de junio, el periódico Granma acusó al general Ochoa de tener vínculos con el narcotráfico. Al día siguiente, el fiscal general Juan Escalona Reguera pidió pena de muerte para siete encausados, y el 13 de julio de 1989, treinta y tres días después, fueron fusilados Ochoa, Tony de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez

Alfredo López
Autor: Alfredo López

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